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Con la esperanza de un mundo sin pobreza: La fuerza de los pueblos se torna irreversible, por ahí está el camino

Con la esperanza de un mundo sin pobreza: La fuerza de los pueblos se torna irreversible, por ahí está el camino LINO ORAMAS Y AHMED VELÁZQUEZ
Enviados especiales

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia, 16 de noviembre.— Si alguno dudaba de que el epitafio al neoliberalismo está grabado ya, la celebración de la reciente Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno tanto por su escenario como por los resultados de los debates en su seno vino a corroborarlo.

Masivo acto en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra de solidaridad y confraternidad entre los pueblos.

Ya desde sus primeros enunciados, en la Declaración de Santa Cruz de la Sierra se proclama que la superación de la pobreza requiere de la aplicación de políticas integrales definidas y desarrolladas por el Estado con la participación de todos los sectores de la sociedad y que el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para promover una mejor calidad de vida, superar la pobreza y eliminar la exclusión social.

Habrá quienes, sin reponerse del trauma de tener que reconocer realidades tan aplastantes, traten de hallar interpretaciones menos desfavorables a los intereses que representan. Pero lo que sí resulta indetenible es el empuje de los pueblos, de cuyas victorias hay frescas muestras en varios puntos del continente, que no son ajenas a los oportunos resultados de la Cumbre.

Mas, en esta cálida ciudad del oriente boliviano, a 1200 kilómetros de La Paz, el termómetro debió subir anoche por encima de lo acostumbrado, precisamente por el calor de pueblo con que se llenó un encuentro de solidaridad y confraternidad con quienes han dado el paso al frente en la región y luchan contra la exclusión, promueven planes de beneficio social, se resisten al neoliberalismo y a designios coloniales... Era a su vez la clausura del Encuentro Social Alternativo, que paralelamente se desarrolló aquí y cuyas valoraciones fueron llevadas a los presentes en la cita oficial por un médico indígena.

Se condenó allí al ALCA y se aplaudió la Revolución bolivariana; se coreó repetidamente: Cuba sí, yankis no; se exaltó la imagen del Che.

Allí acudieron campesinos e indígenas, obreros y estudiantes, intelectuales y otros profesionales; estaban esos que, al decir de una colega, les sobra inteligencia, pero carecen de instrucción, los que originarios de ricas tierras ya no se conforman con que los priven de sus beneficios...

El Ministro de Asuntos Indígenas y Pueblos Originarios; Evo Morales y otros dirigentes populares, estaban con ellos.

Eran la viva imagen de quienes han decidido que se les tenga en cuenta y que reconocen el ejemplo de quienes les han antecedido. Todos con la esperanza puesta en que la Cumbre Iberoamericana no constituya un simple encuentro, en que otro mundo sin hambre y sin pobreza es posible.

Allí acudió el presidente venezolano, Hugo Chávez, para decir que el mejor de los caminos es el pueblo. Y el vicepresidente del Consejo de Estado cubano, Carlos Lage, para confirmar que solidaridad no es dar lo que sobra, sino compartir lo que se tiene.

Y estaba Fidel, lo aseguró Lage en sus emocionadas palabras cuando interpretaba que la gran tela desplegada entre la multitud dando vivas al líder cubano era una muestra de la fuerza y valor de sus ideas, tan gráficamente reflejadas en el fragmento de una carta que universitarios llegados desde La Paz leyeron en el acto:

Creemos que un mundo mejor es posible, que el hombre no debe ser enemigo del hombre, sino su hermano, consideramos que nuestros sueños de unidad, igualdad, soberanía y justicia social, lo reflejan y sintetizan una realidad, la del pueblo cubano. Usted, Comandante, nos ha enseñado y demostrado en la práctica cotidiana que podemos hacer realidad nuestros sueños y anhelos, que una Bolivia mejor es posible, que una América mejor es posible y que un mundo mejor es necesario, dijeron los integrantes de la promoción de la Unidad Educativa paceña de San Andrés que lleva el nombre de Fidel Castro.

Hace unos años nos decían que había que ser neoliberales, que todo había pasado, que había que entregar el país al poder económico y a las transnacionales. Han pasado los años y el neoliberalismo ha fracasado... el neoliberalismo lo han enterrado ustedes, los bolivianos, les dijo también Carlos Lage a los allí reunidos.

Y es que la fuerza de los pueblos se torna irreversible, por ahí está el camino

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